Por: Gustavo Roa
Nuestra gerente general, Andrea Pérez Cadavid, fue invitada al foro de la Revista Semana “Gestión de residuos, un debate urgente para Colombia”, un espacio en el que se conversó sobre la operación del relleno sanitario más grande del país, Doña Juana.

Mientras que al relleno de Medellín, La Pradera —el cual recibe los residuos de la capital antioqueña y de 44 municipios más del departamento— ingresan un poco más de 3.500 toneladas de residuos por día, en Doña Juana se reciben diariamente 6.400 toneladas, provenientes de Bogotá y de seis municipios de Cundinamarca. Este dato cobra gran relevancia al analizar que el aporte de estos seis municipios representa menos del 1 % del total. Entonces uno se pregunta: ¿qué están botando los bogotanos a la basura?
Por eso, la gestión de residuos cobra gran relevancia y se convierte en un tema clave para la ciudad y el país. CGR Doña Juana es una empresa referente en la adecuada disposición de residuos, ya que administra y opera una de las obras de ingeniería más importantes del país, y la segunda más relevante de Bogotá, después del metro.
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Sin duda, la preocupación no se limita a Bogotá: es una problemática nacional. Por ello, al foro asistieron representantes del Distrito y de otras regiones del país, pues es fundamental conocer cómo se gestionan los residuos y cómo se minimiza el impacto de esta operación, especialmente en un lugar como el Relleno Sanitario Doña Juana, en cuyas cercanías habitan dos poblaciones de Bogotá, a menos de dos kilómetros de distancia.
Estos espacios son vitales para comprender cuál es la realidad del país en materia de gestión de residuos. Como lo expresó nuestra gerente: “No solo es un tema de hacerle un nudo a la bolsa de basura; todo radica en la cultura ciudadana”. De los residuos que producen los colombianos, solo se aprovecha un 16%, cuando el potencial podría alcanzar el 50 %.
Es clave promover inversiones e innovación por parte de los entes gubernamentales en la adecuada disposición de los residuos en el país. Si bien siempre existirá una necesidad de enterramiento, muchos de los materiales que hoy se disponen podrían ser aprovechados. Para lograrlo, se requiere mayor inversión estatal y la generación de conciencia ambiental desde temprana edad.